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Libros

Poesía

Cavilaciones:
Día(25/12/04)
Deriva(25/12/04)
Cuando...(25/12/04)
Pasado(27/12/04)
Guerra(27/12/04)
Otros caminos:
Reloj(27/12/04)
Quiero(27/12/04)
Primavera(27/12/04)
Espejismo(27/12/04)
Me muero(27/12/04)
Razón(27/12/04)
Insensibilidad(27/12/04)
Pañuelo(27/12/04)
Blanco(27/12/04)

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Día

El día repleto de instantes vacíos
y de momentos huecos
llena mi cerebro de brumas foscas
pesadumbres lastimosas y dolorientas.

La aguja del tiempo se detiene,
no deja que la hora suene.
El ciclo regular y monótono se paraliza
y mi esencia dolorida martiriza.


Mi cerebro lancinado, de dolor, rabia
y suspira por ver el sol desaparecer.
Desaparecer y dejar paso a la luna
que todas mis penas hará desvanecer.

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Deriva

Un barco a la deriva,
almas que pierden la vida,
creyendo alcanzar nueva existencia.
Olas traidoras que maltratan,
Engullen, devoran
a los desposeídos que buscan nueva savia
en una tierra lejana que no abre su puerta.
Centenares de cuerpos sin alma
Yacen en la fría orilla.
Sueños asesinos que llevan al ingenuo
hacia un mundo lleno de delirio.

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Cuando...

Cuando estas corolas malvas
se agrieten como el cutis de las ancianas,
cuando el agua insípida del manantial
pierda su pureza celestial,
cuando el sol ardiente y pacificador
no avive más la tierra con ardor,
cuando la llama viva del fuego
no encienda tu generoso cuerpo,
cuando el mar traidor
no se una con el cielo protector,
ya sabrás que llegó el triste fin
y que la vida está en el ultimo confín.

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Pasado

Cortinas de humo opaco,
sabanas deslucidas del insomnio,
aguas grises solidificadas,
prietos aires sombríos,
tapan la frágil estría del pasado.
Los recuerdos mustios luchan
contra las mareas de tierra mezquina
que quieren ahogarles con el peso del olvido,
la costra de la marchita indiferencia
y las escaras blanquecinas de la senectud.
La querella tétrica del pasado
se disipa en unos lodos ennegrecidos
que absorben las ligeras reminiscencias
del quebradizo raciocinio tambaleante.

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Guerra

El cielo azabache de la discordia
escupe los primeros proyectiles de la contienda
sobre los seres inocentes del nuevo genocidio.
Una lluvia ácida de metralla fratricida
penetra el corazón de una humanidad
que se sofoca apresuradamente.
Estallidos ensordecedores ascienden
hasta los estridentes silencios de la amargura.
Los niños aterrados ansían huir de esta loca disputa,
anhelan las blancas alas de la paz ultrajada.
Sus ojos vacíos vislumbran las atrocidades
Del milenio recién nacido.
Sus bocas, sin voz, piden clemencia, amor y cordura,
mas los inquebrantables pájaros férreos
no entienden las palabras de los cándidos infantes,
solo atienden al dominio injusto de la fuerza y de la desazón.

Quiero

Quiero que me ames como este río que baja del monte acariciando las piedras de su lecho.
Quiero que me ames como esta grácil mariposa que, aleteando, acaricia los pétalos de la primavera.
Quiero que me ames como el viento potente que arrasa con su fuerza los elementos de la tierra.
Quiero que me ames como las llamas rojas del fuego que abrazan la leña y en un estallido de colores y estrellas gritan su amor y su pasión.
Quiero que me ames a cada instante, en cada momento, en cada segundo. Quiero que los sentimientos arrolladores te perturben hasta el punto de confundirte, hasta el punto que tu pasión fogosa sea como la sombra de mi ser, hasta que tus ojos estén ciegos y sólo puedan verme a mí, hasta que el fuego que arde en mi pecho te consuma y sólo seamos uno.

Primavera

Tienes catorce años. El mundo es tuyo. Tú eres el mundo.
Tus ojos limpios y cándidos divisan una existencia sonrosada y alegre en cada esquina de la vida. Quieres ser abogado porque crees en la inocencia, en la libertad. Sabes que la bondad siempre será recompensada.
Amas a todos y todos te aman. La alegría, la energía, fluyen por tus venas, por tu corazón.
El azul del cielo colorea tus ojos y los suaves rayos de sol barren tu pelo. La primavera despierta en tu ser nuevos sentimientos, delicadas emociones.
Amas. Amas con todas tus fuerzas a esta niña que el destino ha puesto en tu camino. Es una enviada de Dios, una enviada de los Ángeles. Es la primera persona que despierta en ti este torrente de sensaciones desconocidas, esta alocada primavera.
Ahí te espera, sentadita, bajo un árbol. Su sonrisa exquisita, su mirada traviesa, invitan al amor. Perdida en no sé qué sueño, la niña extasiada piensa en el jovencito apuesto, alto y moreno que despierta el interés de todas las chicas del colegio.
Él se acerca. Altivo, seguro de sí mismo, seguro de su encanto. No cree en la justicia ni en la bondad, porque sabe que el más listo siempre será el vencedor.
Es más rápido que tú. Se sienta cerca de la enviada de Dios, le ofrece un porro y se van juntos al bar de la esquina, a tomar un cubata.
Qué triste es la primavera cuando el amor se marchita.

Espejismo

Un mar de amor. Un infinito de pasión y de deseo.
Un sufrimiento que alcanza el horizonte. Una eternidad de esperanza creyendo conseguir el absoluto.
Amor absoluto, entrega incondicional y pérdida de la identidad.
Tanto amor, tanta pasión, tantas esperanzas. Una vida entera dedicada a un espejismo.
Hoy el mar se ahogó, el infinito y el horizonte se perdieron. Sólo persiste el espejismo que paulatinamente se esfuma

Me muero

El tormento del amor desgarra mi maltrecho corazón. La perfidia de tu mirada egoísta, el timbre vacío de tu voz arisca, desmantelan mi alma afligida.
Tu presencia ciega arranca los últimos suspiros de mi mente dolida.
¿Quién hubiera creído que mi amor sería algún día sinónimo de dolor? ¿Quién hubiera creído que el viento borraría la huella de mis sentimientos, la huella que estaba grabada en la piedra de nuestra ruta?
Ni el viento, ni la piedra, ni la ruta recuerdan mi cariño.
Ningún elemento de la tierra quiere ya despertar la pasión fogosa que daba vida al corazón que hoy día se muere de dolor

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Razón

Gotas de fuego que caen sobre mi cuerpo,
lanzas sangrientas que hurgan mi corazón,
lágrimas de sol que perforan mi pecho.
La humanidad llora la pérdida de la razón

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Insensibilidad

Cuando la hoja seca y biliosa se acurruca penosamente en la tierra baldía del atardecer, el pecho estéril y agrietado cuelga hacia el abismo de los estremecimientos inexistentes.
El soplo adusto del apresurado otoño invade con de-saliento la esencia volátil del quebrado verano. Los ojos sin luz se pierden en el precipicio del olvido sabiendo que, disipados los sentimientos, la insensibilidad y la pasividad corroen las emociones

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Pañuelo

Este pañuelo blanco,
arrugado, húmedo,
de la paz no es el símbolo.

Este pañuelo blanco
no encierra el perfume fresco
de la gloria ni del descanso.

Este pañuelo blanco,
en un rincón olvidado,
es el recuerdo amargo
de la ausencia y del silencio.

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Blanco

Blanco. El vacío y la nada tienen nombre.
Nombre de ausencia, nombre de espera.
Blanco como el olvido después de la angustia,
blanco como el sueño deslucido del pobre,
blanco como el hielo que a

HARMONIE BOTELLA

Email:  harmoniebc@telefonica.net

 a su página personal  

 

Biobibliografía.- Harmonie Botella, profesora agregada de francés de la Escuela Oficial de Idiomas de Alicante, publicó su primer libro: Ojos que no Ven, dónde narra su paso agobiante por los quirófanos en 2002. Su segundo libro: Otros Caminos, prologado por Enrique Cerdán Tato, abanico de cuentos y poesías Más tarde, en el 2005, publica una serie de retratos de mujer a través de Algunas Mujeres ( ED. Celya). En el 2006 escribe unos cuentos infantiles: Cuentos para Rubén y Malena ( ED. El Taller del Poeta) a beneficio de la ONG Pequeños Príncipes. Ha participado en diferentes antologías: Mucho Cuento ( ed. Tucumán) Relatos urbanos( ed. Ecu) Voces de Periferia (ed. Belgeuse)... Miguel Hernández 2006( Sede Universitaria de Alicante).
Además de sus cuatro libros, Harmonie, tiene varios artículos, cuentos y poesías publicados en diferentes revistas y periódicos: Le Français dans le monde, Pacomova, Voces, Baquiana, Webalia, El Celador, Mucho Cuento ( ED. Tucumán), Club de Libros, Mecenas, Frutos del Tiempo, Xaloc, Cervantes Virtual, Auca, The Big Times, Destiempo, Mundo Cultural Hispano, Perito, Poetas del Mundo, Poetas por la Paz, Le chasseur indiscret, Palabras de Mujer, La lectora Impaciente...
Su libro de poemas Y me desnudo lentamente (ed. Taller del Poeta) tiene un compromiso con las injusticias que todos los días nos bombardean: los conflictos entre culturas y las guerras, la explotación de la infancia o las madres de las que habla en La pirámide de mayo. Pero también escribe de otras inquietudes más cercanas con ternura, como la falta de comunicación y las relaciones deslucidas y rutinarias a las que estamos abocados, reflejándolas con maestría en El caldo del cocido.
En el 2008 la editorial infantil Kaleb publicará uno de sus cuentos : El Príncipe Eloy, y más adelante : Aburrimiento y un cuento intercultural sobre los niños del Sahara
Fue durante algún tiempo copartícipe voluntaria en un programa de reinserción laboral y social de prostitutas, ayudando moralmente a algunas trabajadoras del sexo. Harmonie se opone totalmente a la legalización de la prostitución, considerando que hay que liberar a las mujeres de todos los yugos y ayudarles a reintegrar la sociedad del punto de vista de la dignidad y de la libertad. Legalizar la prostitución es según ella, orientar a las jóvenes hacia la anulación de su ser, orientarlas hacia una nueva formación profesional: la de prostituta. ¿ Para cuándo esta nueva asignatura en los colegios?
Colabora ( por amor al arte) con algunos periódicos: La Illeta, Vega Media Press... y participa todos los años en el recital Miguel Hernández organizado por la Universidad Miguel Hernández. Colabora en todos los festivales poéticos a beneficio de ONGS.
Actualmente, Harmonie es presidenta de la Asociación de Nuevos Escritores de El Campello ( Anuesca), miembro de la Asociación Española de Escritores y Artistas de Alicante, de Poetas del Mundo, Poetas por la Paz, colabora con la Comisión Cívica de Alicante por la Recuperación de la Memoria Histórica, dirige la revista literaria Xaloc y es presidenta de la Asociación Española de Afectados por Cirugía Refractiva. Es también la organizadora de los Encuentros Nacionales de Escritores y Poetas de El Campello, y ha participado en la organización del Recital Versos por la Memoria en la Sede Universitaria de Alicante.
Hoy por hoy está redactando una serie de relatos cortos, analizando perfiles de hombres y mujeres.
Numerosos periódicos, como la Verdad, El Mundo, New York, El Heraldo de Miami, Prensa y Noticias, El País, programas de radio: El programa de Vicente Hipólito, RNE, y programas de televisión: Gente, Por la mañana, Informe Semanal, Sabor a Rosa dedicaron un espacio a Harmonie Botella....
Por ser combativa y luchadora, poseer una pluma afilada y denunciar lo que muchos se callan, fue amenazada por cierto editor y ciertos especialistas en medicina.
Su silencio actual es una lucha ardiente por la libertad de expresión. 

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Libros

 

 Y ME DESNUDO LENTAMENTE, NUEVO POEMARIO DE HARMONIE BOTELLA    
 

desnudo_lentamente.jpgFrancisco Javier Illán.
Harmonie Botella nos sorprende con su nueva creación Y me desnudo lentamente. La persona que haya leído algunos de sus libros como Ojos que no ven, Otros caminos o Algunas mujeres, ya habrá observado que pese a la apariencia de tranquilidad y sosiego que desprende esta autora, una vez que se le conoce, en sus manos se cierne el bolígrafo de punta afilada, la pluma de dibujo rectilíneo que, sin cortapisa ni tapujos, da a conocer al mundo, puesto que el mundo puede ser un lugar bello, en ocasiones, sí, pero también un lugar cruel y Harmonie toma nota para posteriormente dar cuenta de los agravios que se producen en él, y con esta conciencia intentar construir entre todos un lugar mejor, más libre y generoso. Esta generosidad también se puede observar año tras año con el recital poético de carácter benéfico que Anuesca, y Harmonie como presidenta de esta asociación cultural, organiza en El Campello. No es trabajo fácil organizar un recital poético, máxime de las dimensiones que alcanza este evento y la popularidad que ha logrado, con el que el nombre de El Campello suena también en las fronteras culturales de distintas Comunidades Autónomas e incluso de América Latina, y todo el trabajo para que lo ganado ese día sea aportado a una buena causa: los niños con Síndrome de Down, Médicos sin Fronteras, el Pueblo Saharahui.

Y me desnudo lentamente es su último libro, un extenso poemario de temática diversa que abarca temas relacionados directamente con la vida, como los escritos en los apartados: Madre, Niñez o Amor… También poemas de denuncia social como los que integran Guerra, Droga, Emigración…y un apartado dedicado enteramente a la mujer. Asimismo encontraremos cantos a la belleza como los que podemos leer en los apartados de Pintura, Mar, Palabras y Poesía, y sobre todo el ya denominado Amor, y es que si de algo está lleno el libro es precisamente de Amor, Amor en mayúsculas, y si sabemos escuchar bajito, también de esperanza porque el poema “Y me desnudo lentamente” que da nombre al libro es un golpe de sabiduría pese a la realidad de su mensaje, pese a la crueldad del tiempo ensañado con el cuerpo pero Harmonie va mucho más allá y lo convierte en un canto a la libertad… y al Amor, por encima de todo.

 

 

 

OJOS QUE NO VEN

"Una novela escrita en primera persona, con una subjetividad tal que sumerge al lector, poco a poco, en el proceso de la trama y asume la rabia y la impotencia de la protagonista, nota sus miedos y se contagia de su fatigas. 

 Es la historia de una lucha por superar un problema. (...) Han estropeado sus ojos. Puede perder su trabajo, arruinar su vocación docente, mermar su calidad de vida. Una serie de desafortunadas intervenciones quirúrgicas que no tienen fin, un inhibirse de mal resultado, gastos que no se pueden afrontar y una vida en continua tensión conforman la trama de esta novelación del hecho real que, casi en forma de «Diario», narra Harmonie con una prosa sencilla y clara, pero llena de tal emotividad y sensibilidad que ponen de relieve las dotes de esta nueva escritora poseedora de un código ético y de valores que se hace patente y reiterado en cada una de sus páginas." lea más sobre este libro


 OTROS CAMINOS

es el reto a la amargura, el reto a los senderos grises que nos impone la vida. Es, para su autora, la forma de demostrar que sigue viva a pesar de lo que ha sufrido desde que se metió en un quirófano.Hay muchas formas de rebelarse contra los infortunios y una de ellas es la escritura.lea más

Cuentos

Ritual (27-dic-2004)
La extranjera (27-dic-2004)
Sol y Luna (27-dic-2004)
Nieve (25-dic-2004)
Nada (25-dic-2004)
Perdido (25-dic-2004)
Sistematización (25-dic-2004)

Cuentos para Rubén:
El oso-lobo (25-dic-2004)
Nerea (25-dic-2004)
El príncipe Eloy (25-dic-2004)
La flor de la esperanza (25-dic-2004)
Aburrimiento (25-dic-2004)

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Ritual

La mujer cansada tira su abrigo sobre la cama deshecha, lanza sus zapatos estropeados en la alfombra descolorida, enciende un cigarro y se tumba.

Los redondeles del humo de su cigarrillo flotan por la habitación y de forma escalonada se pegan al techo chapoteado. Una alfombra de telarañas y humaredas se unen en la confusión de la materia humedecida, formando un cendal apagado de laberintos y desconciertos.

Gravitan por el humo agrio y pesado las reminiscencias amargas del pasado aun presente, los proyectos futuros que se estancan en el aletargado presente.

Tocan las cinco de la tarde en el cuarto sombrío y la mujer, con gran dificultad, se levanta, apaga su cigarrillo y se dirige hacia la tetera de metal. Mientras hierve el agua se quita una a una las prendas que lleva. Esparcidos por el suelo, de color dudoso, el vestido, el sujetador, las medias se entremezclan en un duelo silencioso.

La mujer se sirve el té, como cada tarde, como su madre la trajo al mundo. Se deleita con cada sorbito, intentando olvidar las duras horas que vive todos los días. Con viento, nieve, lluvia, el rudo labor le espera. El respiro no existe para ella. Nadie podría imaginarse lo cruel que es la vida. Miles de horas trabajando para sobrevivir, sin seguro, sin amparo.

A las 18 horas, pone las noticias. El locutor, como todos los días enumera los hurtos ocurridos en Harrold´s, los cortes de tráfico cerca de Buckingam, la densa bruma que flota sobre el Tamesis, los pronósticos de las carreras de caballos de Ascot.

La mujer como cada día suspira amargamente. Vendería su alma para vivir en palacio, pasear sobre el Tamesis, ir a Ascot, y comprar en Harrold´s. La vida sólo le permite acceder a los reflejos y sombras de un mundo que anhela.

Cansada se tumba sobre la cama desbaratada y poco a poco desliza su mano hacia su bolso de plástico para extraer las ganancias del día: unas medias, una gargantilla, una pulsera.Todo de Harrold´s

La extranjera

Viste de forma diferente. Habla de forma diferente. Piensa de forma diferente. Todo es diferente en ella.
No va a misa y reza todos los días a un dios que no conocemos. Cierra los ojos y piensa... Piensa en su lejano país, sus lejanos amigos, su lejana familia.
Se adapta difícilmente a estas nuevas tierras, a estas nuevas costumbres. Pero trabaja como una condenada para salir de la desdicha. Sus manos estropeadas rascan la tierra, la moldean, la riegan, hasta que germine el fruto de su labor.
Está orgullosa de lo que ha logrado. Las semillas se han enraizado en la tierra húmeda y fértil. Gracias a su trabajo está recobrando parte de su identidad.
Los días inseguros y afligidos se alejan igual que las mareas agresivas y amenazadoras. El cielo traga los últimos nublos y derrocha en su lecho una cascada de azures.
Su dios le escuchó. Puede reemprender una vida digna, tener un techo, ganar su pan, educar a sus hijos y quizás mañana ser dueña de su tierra y trabajar para sí mismo.
Es una mujer confiada. Cree que los aldeanos la miran con buen ojo, cree que la consideran como una de los suyos. Olvidó que es una extranjera que viste de forma diferente, habla de forma diferente, piensa de forma diferente. Todo es diferente en ella.
A los aldeanos no les gusta la diferencia.

Sol y Luna

Hoy cumplimos cuarenta años de matrimonio, cuarenta años de andaduras por los senderos de la vida, por los senderos de la cohabitación.

Entró con aires amargos el invierno en nuestras vidas y me percaté que siempre te asemejé a un santifico sol que iluminaba mi vida. Tú eras el sol, pero yo no era la luna.
Volcaste mi corazón en cuanto surgiste, tal una indómita tempestad en la mar sosegada. Estremeciste mi alma, mi corazón. El temblor de mi cuerpo era comparable al temblor de la tierra.

En cuanto te conocí, dejo de importarme el mundo. Solo deseaba estar contigo, compartir tus días, tus noches, tus sueños. Ser el eje de tu vida

Tu luz me deslumbraba. Tus rayos me envolvían, me quemaban. Me transformé en un ser diminuto y frágil. Te necesitaba como la tierra necesita el agua y el sol.

Te necesitaba. Necesitaba tu amor, tu apoyo, tu presencia. Quería ser tu mitad, tu alma gemela, tu yo. Quería fundirme en ti. Quería que compartiésemos todas nuestras vivencias, todas nuestras alegrías, todos nuestros problemas.

Bebía los vientos por ti.

Creí en ti, creí en el amor, creí en la complicidad. Creí que mi vida se uniría a la tuya. Imaginé que el amor era compartir, vivir el uno para el otro.

Al llegar el invierno de nuestras vidas, entendí que había pasado el tiempo esperando que me vieras, de que te dieras cuenta que me vieras, que te dieras cuenta de que yo existía, de que yo aún existo. Derramé todos las suspiros y sollozos de mi cuerpo, hundida en la soledad de los que temen hablar demasiado o reclamar el cariño que tanto necesitan.

A lo largo de nuestro camino, se asoma una voz que musitaba: mañana te verá, mañana entenderá que tu vida es in largo esperar. Mañana entenderá que lo necesitas, mañana..

Para ti, fue más fácil no ver, no entender, no cambiar de ruta. Tu vida siguió sus propios senderos e huiste del compromiso. Me arrinconaste en el desván del olvido.

Mi corazón buscó alivio en el día a día, en la mirada clara de los hijos que tuvimos, de estos hijos que amé, al igual que te amé,
Con locura, con frenesí. El amor, el acecho me laceraron.

Hoy, mis ojos están secos de tanto llorar. Mis pensamientos se pierden en unos meandros incógnitos para elucidar este vació. ¿ Cómo acepté esta situación? ¿Por qué fui relegada al último plano del hombre que obsesionaba mis días, mis noches? Me transformé en esta mujer que no espera nada de la vida, del amor.

¿ Y tu no te replanteas nada? ¿ Lo das todo por hecho?
Para mí todo está por hacer. Pensarás que es una locura increíble a mis años. No quiero seguir viviendo como una mujer ignorada. No quiero morir con este mal sabor de boca. Quiero vivir, quiero sentir. Quiero amar y ser amada. Quiero ser reconquistada.

La puerta está entornada. Está entre tus manos, abrirla o cerrarla para el resto de nuestras vidas.

Nieve

Una nieve dura, fría, inhumana caía sobre una pequeña aldea, perdida en el final del mundo. En este lugar jamás creció una flor, jamás cantó un ruiseñor. Los vecinos del pueblo, tristes y fríos, no hablaban ni reían. Cuando salían de sus casas, lo hacían corriendo, sin perder tiempo en mirar a su alrededor. No había nada que ver, todo permanecía cubierto por la nieve, a veces blanca, a veces gris.
Los niños no conocían ningún cuento, ninguna canción, ningún juego. Sólo sabían leer y contar. Tenían las mismas miradas tristes que sus padres, su futuro se limitaba a ver a las mismas personas, las mismas cosas durante el resto de sus vidas. Nada merecía la pena.
Un día, en este lejano y frío pueblecito, perdido en el último rincón donde acaba el mundo, pasó un ruiseñor y se posó en la ventana de la panadería, único lugar del que emanaba un suave calorcito. La vieja panadera, extrañada, se le acercó y le preguntó: - " ¿Pajarito, te ocurre algo? " El ruiseñor en un santiamén se acurrucó en el hombro de la anciana y le susurró al oído: - "Pronto llegará una bella y desolada mujer que huye de la traición y del engaño. No la rechacéis por el color de su piel, de su cabello, de sus ojos, será la luz que os salve de vuestras tinieblas."
Ese día la mujer contó a su familia y a todos los vecinos lo ocurrido y nadie la creyó. Nunca ningún pájaro se había detenido en la aldea, además todo el mundo sabía que los animales no hablaban. Nadie sabía que los cuentos existían y que, a menudo, un protagonista se escapaba de sus páginas para transformar la vida de la gente triste, ignorante y, a veces, cruel.
Durante aquel duro invierno la anciana murió suplicando a sus familiares que atendiesen lo mejor posible a todos los extranjeros que acudieran al pueblo. El día del entierro apareció por la aldea una mujer morena de largo cabello negro. Sus ojos tenían el color y el calor de la miel dorada recién sacada de los panales; su voz era semejante al canto del ruiseñor, pero no la entendían. No entendían su idioma, ni su forma rara de vestir ni la tristeza que invadía sus bellos ojos. Algunos tuvieron miedo: podía ser la enviada del demonio por su piel oscura, sus ojos amarillos y ese idioma que nadie conocía. Otros recordaron las palabras de la anciana y se conmovieron. La bella mujer necesitaba ayuda, tenía frío y hambre; su cuerpo y su alma estaban heridos. La cobijaron, le dieron comida, afecto.
Al final del invierno, se percataron de que la bella mujer esperaba un hijo que no tardaría en nacer. Una mañana gris del mes de abril, después de una tempestad de nieve, el bebé decidió que ese día era propicio para nacer. Por primera vez, después de muchos siglos de indiferencia, el pueblo se conmovió. Era el primer bebé que nacería antes de que bajaran las temperaturas. Todas las mujeres sabían que sus hijos tenían que venir al mundo entre junio y agosto para poder sobrevivir. Este pobre renacuajo no soportaría los diez bajo cero de aquella mañana.
El niño nació. En vez de llorar, cantó como un ruiseñor, abrió sus ojos color miel y sonrió a todos los que estaban a su alrededor. Su piel era oscura como la de su madre y su pelo tenía el mismo color miel que sus ojos. Unos minutos después de su nacimiento, los aldeanos vieron con gran sorpresa que el sol brillaba, que la nieve se derretía, que una bandada de pájaros sobrevolaba el pueblo. Un milagro acababa de ocurrir: era la primera vez que aparecía el sol, que una bandada de pájaros intentaba anidar en los árboles desnudos del último pueblo al final del mundo.
Era la primera vez que reían, que tenían calor y veían brotar del suelo unas florecitas cuyos colores formaban el arco iris. El ruiseñor volvió y se posó en la ventana de la panadería. La gente formó un corro para escucharle, les contó un cuento y la magia de las palabras envolvió el corazón de todos. Habían entendido que, para que cambiasen sus vidas, tenían que pararse a escuchar y ayudar a los demás. La vida, el mundo, cambiaron cuando los vecinos del pueblo miraron a su alrededor y entendieron el sufrimiento de los demás.


Harmonie Botella. Otros Caminos. Ed Ecu. Junio2004

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Nada

No soy nada, no soy nadie. Ni dolor, ni amor, ni tan siquiera esta lágrima que va deslizándose hasta el corazón de los que aman.
No soy ya ni ese pétalo de rosa que revolotea, impulsado por la brisa de la mañana. Ni esta flor de jazmín que perfumaba nuestro jardín, cuando las estrellas, una tras otra, iluminaban el manto oscuro de la noche.
No soy ya aire, ni soy materia. No soy nada desde que te marchaste a buscar tu felicidad, lejos de mí. No soy nada, porque mi corazón no se estremece. Paso del luto al olvido, del olvido al cansancio, del cansancio a la nada.
Ya no volverás jamás a reemprender el camino que empezaste y yo seguiré siendo nada hasta el final, hasta que entienda y acepte que los sentimientos murieron y que nunca existió nada entre nosotros.


Harmonie Botella . Otros Caminos. Ed Ecu. Junio 2004

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Perdido

No entiendo lo que ocurre. El paisaje a mi alrededor ha cambiado, el bosque de las auroras y esperanzas se disimula tras el telón oscuro aterciopelado de un escenario desconocido. No encuentro el camino de la alegría, que me llevaba siempre a aquellos parajes sublimes de felicidad. En lugar de este sendero rutilante, me deslizo entre sombras, frías y secas. No reconozco estos árboles que me amenazan, tristes y agrietados; me quieren atrapar, aislar, encadenar a las arrugas de su tronco seco. Las hojas se resquebrajan bajo mis pies cansados y las flores del camino han huido o se han desvanecido porque la luz, purificadora, ya no las acaricia.
El silencio de la noche incrementa el soplo enfurecido del viento, el aullido gélido de los lobos. El vaho punzante de lo extraño se encauza en lo más hondo de mis venas, de mis entrañas. Estoy despavorido porque no entiendo qué hago en este antro de desolación donde no veo ni el sol, ni el cielo y no reconozco lo que me rodea. Estoy perdido, perdido en un espacio que siempre me acogió, me deleitó con sus formas, colores y sonidos.
¿Dónde están los duendes del bosque, de la vida; el amor o la felicidad? ¿Han huido o se esconden, se niegan a mostrarme el camino?
Estoy desamparado en un lugar sin principio, ni fin. No tiene sentido, no puedo estar perdido: este bosque siempre fue mi refugio, mi consuelo, mi amparo y, hoy, la naturaleza me repudia, me desecha como si nunca me hubiera conocido.
Mi mente vacila, intento hacer el recorrido en sentido contrario y mis recuerdos se entremezclan y se disparan, ¿por qué bajé del coche? Sólo recuerdo mi gran nerviosismo, mi huida alocada hacia no sé dónde, hacia estas praderas luminosas, hacia este bosque acogedor. Buscaba la salvación, el milagro, la senda milagrosa del renacer, la fuente viva de la eternidad. Pero aquí estoy en esta encrucijada del fin del mundo, ignorando todo sobre mí mismo, ignorando todo sobre este mundo hostil que me avasalla, que destruye mis sentidos, mis conocimientos, mis sentimientos.
¿Por qué bajé del coche? Creo que te seguí y me perdí. Recuerdo tu rostro fresco y hermoso, tu rostro mil veces soñado, dibujado, reinventado durante estas largas noches de ausencia. Tus ojos ébanos se perdían en los míos; tus labios suaves y delicados recorrían mi ser... y te perdí. No logro hallar en mi memoria lo último que sucedió. Afloran en mi mente claveles, rosas, jazmines, aromas, formas, matices, pero no lo que sobrevino. Veo tu sonrisa brillante y tu mirada iluminar un nuevo camino que me señalan tus frágiles manos. No me atrevo, temo perderme otra vez.
Tu recuerdo se difumina y el vacío ocupa tu espacio. No estás y retrocedo en el tiempo y en el espacio para reencontrarte. Te diviso ahora en el coche, riendo como el alba prometedora de nuestro pasado, como la luz divina de nuestro futuro. Quiero alcanzarte, coger tu mano, besar tus labios. Me deslizo en el asiento, pero ya no estás. Sólo queda la promesa de tu cuerpo, el rastro de tu ser, el perfume de tu esencia. Quiero llorar, pero mis lágrimas tampoco existen. Estoy perdido.
De repente veo tu silueta transparente introducirse en la gruta de las maravillas. Tu paso ligero me anima, conoces la salida. De tu cuerpo emana una radiación celestial que envuelve la materia. Me miras y sonríes, sabes qué vía seguir, que no estamos perdidos, que volveremos a estar juntos. Avanzamos en un halo de albor, iluminados por el cielo y el sol. Ya no tengo miedo. El rumor y el ardor de la vida nos cercan, la magia nos rodea.

La luminosidad se incrementa y dilata mis sentidos. Oigo baladas, poemas, veo hadas, mis ojos vislumbran formas reales, olvidadas, seres queridos, desaparecidos. Me esperan. Su calor me reconforta y me inquieta a la vez. Miro hacia atrás y afluyen todas mis vivencias, todos mis recuerdos. Veo mi coche atravesado contra un árbol de la carretera, tu cuerpecito inerte y el cadáver de un hombre, que creo ser yo, sonriendo al nuevo amanecer que nos espera.


Harmonie Botella. Otros Caminos. Ed Ecu. Junio2004

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Sistematización

Cuando se tiñe la nieve inmaculada
del color rojizo del horror,
cuando las madres nutren la tierra
con su desmesurado dolor,
cuando los hombres no creen
en la bravura y disimulan
agriamente su pavor,
otros sistematizan
las leyes de la vida,
el nuevo matiz
de nuestro desconsuelo
o la sombra indómita
de nuestro sufrimiento.

Cuando se tiñe la nieve inmaculada
del color rojizo del horror...
algunos celebran
la hermosa victoria
del gran duelo vengador
sobre las alas de la paloma.


Harmonie Botella. Otros Caminos. Ed Ecu. Junio 2004

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El oso-lobo

En un bosque muy sombrío vivía un monstruo que ahuyentaba a todas las personas que intentaban adentrarse en él. Aullaba como los lobos para asustar a la población. Todos los vecinos del pueblo tenían miedo de entrar en el bosque al anochecer. Tenían miedo a la oscuridad pero sobre todo miedo a la temible bestia que se escondía entre estos árboles tan oscuros.
Ningún habitante jamás vio al monstruo pero todos coincidían en que era un gigante con cuerpo de oso y cabeza de lobo. Solían contar que la bestia mataba a sus presas y después las comía en un santiamén. Musitaban también que las noches de luna llena se acercaba al pueblo para matar a cualquier persona que saliera de su casa.
Esta leyenda circulaba en la región desde hacía más de dos siglos y ningún miembro de las autoridades había verificado si lo que se rumoreaba era cierto. La única en dudar de la existencia del oso-lobo era María una joven campesina guapa y traviesa que no hacía caso de lo que chismorreaba la gente.
A María, un día, se le antojó ir a coger unas bonitas flores azules que crecían en el bosque para alegrar su casa. Llenó su cesta enseguida y vio un camino que no conocía. Decidió seguirlo para ver donde llegaba. No se dio cuenta que el camino era muy largo y que la noche estaba a punto de caer.
Cuando desapareció la luz del día percibió unos ruidos muy extraños seguidos por unos gemidos de dolor. Prosiguió su camino, sin inmutarse. Descubrió una especie de oso-lobo llorando al lado del tronco de un árbol. Con mucho respeto se acercó y le preguntó:
"- ¿Señor Oso-lobo que le ocurre?
La bestia sorprendida aulló de forma pavorosa. María en vez de asustarse, le recriminó:
"- Usted estaba llorando hace unos segundos, así que no me venga con esta actitud de malo. No creo que usted sea tan feroz como cuentan los campesinos."
El monstruo se secó las lágrimas y le relató:
"- Hace ya dos siglos que me muero de dolor en este bosque. Una bruja malvada me condenó a ahuyentar a los que quisieran acercarse. Se fue repitiendo por los pueblos que mataba y me comía a los que entraban en el bosque. Es falso. Sólo tengo que aterrorizarles."
María volvió a preguntarle:
" -¿Y por qué le echó esta maldición la bruja?
-Sencillamente porque odiaba a mi familia y quería vengarse de todos nosotros. Si esta noche, alguien no me coge de la mano y me acompaña hasta el pueblo para relatar mi historia, el embrujo nunca podrá anularse. Ayúdeme a destruir el conjuro, se lo suplico."
María acompañó al oso-lobo hasta el pueblo y explicó a los vecinos la verdadera leyenda del monstruo. Cuando tocaron las doce campanadas de media noche, la bestia se transformó en un gentil príncipe lleno de gracia y encanto. Acudió en ese mismo instante su hada-madrina que le permitió, regresar con su familia en una época muy lejana.
Cada año, el gentil príncipe regresa a la aldea para hablar con los campesinos e invitarles a un gran festín

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Nerea

Nerea era una niña muy guapa que vivía en un pueblecito español con sus padres y sus hermanos. A pesar de su gran belleza y de sus ojos verdes y profundos como las bellas llanuras no tenía ninguna amiga y se llevaba muy mal con sus hermanos. Quería siempre ser el centro de atención de todas las reuniones, hablar de si misma, olvidando a los que la rodeaban. Interrumpía las conversaciones de los mayores con unas historietas sin importancia, despertando en estos adultos un sentimiento de rechazo.
Los días de colegio, sus compañeras huían de ella. No soportaban sus aires de grandeza, sus constantes críticas, sus mentiras incesantes. Nerea era una niña impertinente. Quería ser la más guapa, la más inteligente, la más interesante y no se percataba que poco a poco todo el mundo la dejaba de lado.
En cuanto una alumna llevaba ropa o zapatos nuevos, Nerea martirizaba a sus padres para que le comprasen lo mismo. Al día siguiente, con sus nuevas prendas, se pavoneaba por el patio, mientras las demás niñas jugaban sin hacerle caso.
Un día durante la hora del recreo, Nerea sacó de su mochila la última game-boy que le regalaron sus abuelos y empezó a jugar. Marta, una niña de su clase se acercó y le pidió que le dejase el juguete. Nerea se negó contestándole que fuera a comprarse una. En cuanto acabó la frase, salieron de su boca piedras, tierra y flores podridas.
Unas carcajadas estallaron por el patio del colegio. Todos los alumnos se estaban burlando de ella. Una bruja se estaba cansando de la actitud de Nerea y la estaba castigando. Nerea quiso llorar y no pudo, en vez de eso sus ojos empezaron a cerrarse repetidas veces sin que pudiera controlarlos.
Disgustada, intentó escaparse y no pudo. Se pasó el día siendo el centro de atención de los niños y niñas del colegio. Cada vez que abría la boca para protestar salía un chorro de piedras...
Cuando llegó a su casa, sus padres muy preocupados la llevaron al médico. Patidifuso, el buen señor confesó que desconocía esta nueva enfermedad y les recomendó llevarla a la capital para consultar con un especialista. Volvieron a casa muy turbados. Era la primera vez que ocurría un caso semejante en el pueblo y no sabían a quien dirigirse.
María, la cocinera, les aconsejó que consultaran con Brillosinbrillo, la bruja del pueblo, antes de marcharse a Madrid.
Se dirigieron hacia su cabaña, andando, ya que no existía ningún camino que condujera hasta la casita de la anciana. Al cabo de unas horas, por fin llegaron delante de la morada de la bruja. Sapos y serpientes vigilaban la puerta de entrada.
Esperaron que la mujer, alertada por los gritos de los cuervos, saliese gritando y tirando cubos de agua sucia. Divisando a la familia que aguardaba delante de su puerta, moduló su voz con un tono melodioso y les hizo pasar dentro de la choza.
En cuanto entraron, la vieja casa se transformó en una bella mansión y la bruja se transfiguró en una preciosa hada. Antes de que pudieran explicar lo sucedido, Brillosinbrillo les expuso que lo que le ocurría a Nerea, no era ni más ni menos que un castigo que ella misma le había impuesto por su repelente conducta. Hasta que no cambiara de actitud, seguirían saliendo de su boca tierra, piedras y flores podridas. Ningún medico podría jamás curarle.

Regresaron a su casa muy apenados. Nerea había sido siempre una niña muy altiva y muy caprichosa. Era imposible que consiguiese cambiar su modo de ser por otro más afable.
Desfilaron los días unos tras otros sin que Nerea adoptase una actitud diferente. En el colegio seguía siendo el centro de interés por los borbotones de piedras que emergían de su boca. Todos los alumnos se burlaban de ella.
Un día, durante el recreo, Nerea se fue a hablar con Marta, compartió con ella su almuerzo y le prestó el juguete que le habían comprado sus padres por su cumpleaños. En unos minutos se hicieron amigas y Nerea entendió a partir de ese momento que ni la belleza, ni los bienes materiales sustituyen la amistad.
En cuanto Nerea sonrió, el embrujo se deshizo.
Era ya una niña agradable y sensata y no ansió más ser la protagonista. Quería ser como los demás y vivir feliz con sus nuevos amigos

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El príncipe Eloy

El príncipe Eloy vivía con sus padres en un grandioso palacio de oro a unas millas de un pueblo llamado Anhelo. Eloy era un lindo niño de ocho años de edad rodeado por una numerosa servidumbre y unos padres deseosos de cumplir todo lo que él pidiese.
Por las mañanas, cuando se levantaba, Estela, su nodriza, le preparaba un baño caliente con la leche de las cabras recién ordeñadas por los pastores del pueblo. Acabado el baño, Estela le perfumaba con las más exquisitas esencias traídas del lejano oriente.
Para su desayuno, los criados disponían siempre, en la gran y solitaria mesa del palacio, un surtido de pastas y frutas exóticas que los mercaderes le traían de muy lejanos países.
Apenas, acababa su desayuno, acudían sus profesores hasta la hora del almuerzo. Le enseñaban literatura, matemáticas, historia, música... Eloy era el príncipe más culto que se pudiese conocer. Hablaba de política, de geografía con los ilustres invitados que visitaban a sus padres, o con los nobles de la región que se instalaban en palacio durante las cacerías organizadas en otoño. La nobleza admiraba a este joven príncipe tan ilustrado, y veía ya en él al futuro monarca que reinaría sobre el país..
A pesar de los sentimientos que Eloy despertaba en la mayoría de los adultos, era triste y altivo a la vez. No compartía sus juegos con ningún niño ya que sus padres consideraban que el infante no podía mezclarse con los muchachos que vivían en el pueblo de Anhelo. Eran demasiado pobres, rústicos y torpes para entrar en palacio.
Eloy, por lo tanto, se educó sin la presencia de niños de su edad. Creía que el mundo estaba solo compuesto por adultos, clasificados en príncipes o criados. Los muros de oro del palacio le impedían ver los tejados de paja de los vecinos de Anhelo. Su visión del planeta se limitaba a lo que sus profesores le enseñaban.
El día de su cumpleaños, sus padres, los reyes, invitaron a toda la nobleza del país a participar en un descomunal festín en el jardin del palacio. Fuentes y fuentes de delicados manjares estaban repartidas por todas las esquinas de los jardines. La afluencia de invitados era tan importante que la presencia del principito pasó desapercibida.
Eloy aprovechó el descuido de Estela, su nodriza, para acercarse a las aguas del río que delimitaban el palacio de sus padres. Se quitó la ropa bordada de pedrerías que llevaba, se tumbó y escuchó el dulce cantar de los pájaros. Poco a poco se quedó dormido. Cuando se despertó el sol ya se había escondido detrás de los montes. Tuvo frío y quiso vestirse... más su ropa había desaparecido. Después de haber buscado su traje sin ningún resultado, decidió emprender camino hacia palacio.
Anduvo horas y horas en la oscuridad del parque. Fatigado por tantas idas y venidas, se sentó al pie de un árbol esperando que amaneciese.
Unas risas infantiles le despertaron a la mañana siguiente. Despavorido, se dio cuenta que estaba rodeado por unos seres minúsculos y horrendos. Se frotó los ojos y se percató que estos seres tan pequeños eran unos niños de su misma edad. Su mente tenía dificultad para admitir que el mundo constaba de personas que no fueran adultos.
Los niños se rieron de su asombro y le preguntaron su nombre y de dónde procedía. Eloy contestó:
-" Soy el príncipe Eloy y vivo en el castillo de oro con mis padres y mi servidumbre. Me perdí ayer durante la fiesta de mi cumpleaños y me gustaría regresar a casa".
Los niños volvieron a reír. No podía ser príncipe. Solo llevaba una camiseta y unos calzoncillos manchados de tierra. Eloy, oyendo sus sarcasmos, empezó a llorar. ¿Qué iba ser de él, lejos de su familia y de su palacio dorado?
Gaspar, el más joven del grupo, propuso conducir a Eloy al pueblecito de Anhelo. Los mayores tendrían alguna idea de quien podría ser este jovenzuelo y decidirían que hacer con él.
Cuando llegaron al pueblo de Anhelo vieron que no había ningún adulto. Todos habían desaparecido. Lo que no sabían es que el rey les había pedido que ayudarán al ejercito real a encontrar al príncipe.
Los niños se las arreglaron para vestir a Eloy con un pantalón viejo y una camisa de franela. Buscaron restos de comida de la víspera. La sopa de col era el mejor manjar del pueblo y se lo ofrecieron con gran generosidad.
Enseguida empezaron a brotar los chistes, las historietas, los juegos. Eloy se quedó tan maravillado que olvidó por completo a sus padres. Era la primera vez que jugaba con niños de su edad.
Gaspar notó que, aquel nuevo amigo, era muy torpe. No conocía los juegos ni las canciones más populares. Así que le prestó ayuda a lo largo del día para que se adaptara completamente al nuevo grupo de amistades que acababa de conocer.
Eloy disfrutó de un día inusitado, lleno de alegría y de compañerismo. Notó que sus amigos vestían mal y que no tenían ningún juguete. Se dio cuenta además que sus casas, eran de una pobreza inquietante. Pasaba el aire a través de las paredes. La escasez de muebles y utensilios le hicieron reflexionar.
Eloy poseía cuanto quería. Sólo tenía que abrir la boca para que le trajesen lo que deseaba y sin embargo estos nuevos amiguitos no tenían ni cama para acostarse. No entendía que algunos como él fuesen tan ricos y otros, como los vecinos de Anhelo, no poseyeran nada.

Al caer la noche, los padres de sus nuevos compañeros de juego regresaron al pueblo. Era tan tarde que se acostaron todos... olvidando presentar a Eloy a los adultos.
Gaspar que vivía con su hermana en una de las chozas de Anhelo propuso a Eloy compartir con él su hogar. Le dejó la única manta que había en casa para que no cogiera frío.
Y pasaron los días sin que nadie, de entre los adultos, notara la presencia de este nuevo vecino. Eloy iba adaptándose a esta nueva forma de vida tan pobre pero deseaba encontrarse de nuevo con sus padres.
Viendo que Eloy estaba cada día más triste, Gaspar le propuso ir a hablar con los ancianos del pueblo. Cuando el príncipe contó su historia, los mayores se echaron las manos a la cabeza. Este era el niño perdido que se estaba buscando en todo el reino.
Enseguida lo subieron en un viejo carruaje y se lo llevaron a palacio donde sus padres le esperan ansiosamente.

Eloy reemprendió su rutina diaria con una considerable huella de desconsuelo en sus ojos. Había vuelto a encontrarse con sus padres pero había perdido a sus amigos que vivían tan pobremente cerca del castillo de oro.
Los reyes, preocupados por la tristeza de su hijo, compraron muchos juguetes y al ver que el pequeño seguía tan triste acudieron a consultar con los magos del reino. Estos insinuaron a los reyes que Eloy sólo necesitaba la compañía de sus amigos y saber además que algún día ellos podrían salir de su pobreza.
Los padres del joven príncipe se dieron cuenta de lo injustos que habían sido hasta entonces. Ellos vivían en la opulencia mientras sus súbditos pasaban calamidades para sobrevivir. Quisieron remediar la situación y construyeron casitas con jardines para todas las familias, crearon talleres, tiendas, compraron herramientas para que todos los padres pudiesen trabajar y alimentar correctamente a sus hijos.
Los niños del pueblo pudieron entrar a palacio para jugar con Eloy y este último obtuvo el permiso de ir a Anhelo cuantas veces lo deseara para jugar con sus amigos.
Entre Eloy y Gaspar nació una gran amistad que duró toda la vida. Cuando fueron mayores y Eloy fue coronado rey, nombró a su amigo Canciller de la Paz, Igualdad y Amistad. Su misión fue de asegurarse que todos los vecinos vivieran en buenas condiciones y que todos los niños pudiesen relacionarse unos con otros independientemente de su condición económica.
Gracias a Eloy y a Gaspar todos los niños y niñas del reino fueron felices.

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La flor de la esperanza

Por unas tierras perdidas en el aquilón del hemisferio, vivía una niña que suspiraba por tener unos padres. Abandonada desde su nacimiento en una aldea lluviosa compartía la vida de unos campesinos. Compartir es mucho decir. La pobre niña estaba al cuidado de la casa y de la granja del amanecer hasta el final del día.

Cuando se iban todos al campo, Noemí, que así se llamaba, recogía la casa, limpiaba la chimenea, preparaba la comida, arreglaba el establo y volvía a entrar paja para los animales. Por las tardes, después de fregar los platos, limpiaba el gallinero, echaba pienso a los pollos, gallinas y patos.

Un día, mientras estaba lavando la ropa en el agua helada del río, apareció un hada guapa y sonriente. Con su varita mágica calentó el agua del río y desapareció. Era la primera vez que Noemí no se congelaba las manos enjabonando las sábanas. .
Al día siguiente, cuando limpiaba el establo volvió a aparecer la bella mujer. En un santiamén, con su varita mágica, hizo que el lugar quedara reluciente, sin olores... Por desgracia el hada volvió a desaparecer sin hablar.

Noemí deseaba conversar con la bella dama, pedirle que le ayudara a salir de este lugar y encontrar a unos padres que la amaran.
Al tercer día, se iluminó el bosque donde la niña recogía la leña, la dama regresó rodeada por unos halos de colores, luces y melodías. Noemí le dijo:
"- Bella Señora, no se marche. Me gustaría que pudiésemos hablar un poquito. Quiero salir de este sitio pero no sé como hacerlo".
El hada madrina le contestó con una sonrisa triste:
"- No tengo la facultad de conseguir todos los deseos. Una bruja me hechizó y me quitó parte de mis poderes. Pero si tú me ayudas podremos romper el embrujo."
_" Bella Señora, estoy dispuesta a hacer cuanto me pidáis para libraros de este conjuro."
La dama siguió hablando con voz afligida y apagada:
"- Este embrujo solo se quebrantará, el día en que alguien pueda transformar el monte de hielo que está al final del pueblo en un lago de agua caliente"
La mujer desapareció dejando detrás de ella un arco-iris inmenso.

Noemí comprendió que esta tarea era muy difícil de efectuar. Por mucha leña que cortara y prendiera fuego cerca del monte nunca podría derretir tanto hielo para luego transformarlo en un lago de agua caliente.
Noemí empezó a llorar desconsolada. Nunca encontraría un hogar y una familia que la quisiera y la mimase como a los demás niños.

Regresó a casa y cuando después de cenar, se acostaron todos, se quedó acurrucada frente a la lumbre que ardía en la chimenea. Cuando tocaron las doce campanadas de media noche, aparecieron entre risas, cascabeles y melodías dos elfos del bosque. Vestían unos trajes llenos de colores luminosos que rompían con la oscuridad de la noche. Sus caritas de niños traviesos sonreían al decir:
_" Noemí, nosotros podemos ayudarte. Sabemos cómo anular el conjuro de la bruja. Sólo tienes que plantar en la cima de este bosque la Flor de la Esperanza que crece escondida en la Gruta del Silencio."
-"¿ Y cómo encontraré la gruta y entraré en ella?. Todos cuentan que está escondida en medio del bosque. Nadie la ha encontrado."
Los elfos se rieron y le dijeron:
"- Si hasta ahora nadie ha podido entrar, es porque ninguna persona ha respetado las reglas. Este lugar se llama la Gruta del Silencio, por lo tanto una vez que llegues a ella no podrás hablar".
Noemí preguntó de nuevo a los elfos:
¿-" ¿Cómo hallaré el camino?"
Los elfos le respondieron que para eso tenía que encontrar el pájaro embrujado del bosque y que él le daría las instrucciones necesarias.

Cuando al amanecer todos marcharon al campo, Noemí cogió unos trozos de pan para el viaje, una toca de lana del ama de la casa, los zuecos de la hija mayor y comenzó su camino.
Llegó al bosque y se adentró en él con mucho miedo. Todos sabían que ahí vivían los lobos más crueles de la región. Tuvo suerte, la rondaron pero no le hicieron nada. Al poco tiempo, se le acercó el pájaro embrujado. Sus alas reproducían todos los colores del arco.iris y su canto embelesaba a todo ser viviente. Le preguntó lo qué buscaba. Y ella contestó:
-" Busco la Flor de la Esperanza que está escondida en la Gruta del Silencio".
El pájaro le explicó que para poder llegar hasta la gruta, tenía que cruzar el río que atravesaba el bosque, sin utilizar ninguna barca.
Noemí alcanzó el río y no supo lo que tenía que hacer. Un cisne negro se le aproximó y le pidió algo de comida. A Noemí le quedaba únicamente un trozo de pan que había cogido para almorzar. A pesar de tener mucha hambre, le regaló al cisne lo que tenía. Cuando acabó de comerlo, el cisne le dijo:
"- Para agradecer tu generosidad, cumpliré un deseo tuyo. ¿ Que quieres qué haga?"
Entonces Noemí le pidió que le ayudase a cruzar el río para alcanzar la Gruta del Silencio que se encontraba muy cerca.
Al lograr descubrir la puerta de la gruta se dio cuenta que no tenía suficientes fuerzas para abrirla. Se acercó un temible oso y le pidió la toca de lana para abrigar a sus oseznos que temblaban de frío. Noemí le regaló la prenda y el oso para agradecer su generosidad abrió la puerta de la Gruta.
La niña se introdujo en la gruta e intentando no hacer ruido fue andando hasta cruzarse con unos gnomos que empezaron a preguntarle su nombre, su edad... Recordando las normas de la Gruta del Silencio, no contestó. A medidas que avanzaba, la luz iba clareando e iba descubriendo las maravillas que se escondían en el interior. Por fin descubrió la Flor de la Esperanza. Resplandecía en medio de un jardín de ensueño. Una música muy dulce bañaba el ambiente.
Noemí cogió la flor y dio media vuelta hacia la salida. Allí le esperaban el pájaro embrujado, el cisne y el oso para conducirla en una calesa hacia el monte helado.
Cuando la niña plantó la flor en la cima del monte, el sol calentó el hielo hasta derretirlo y convertirlo en un lago de agua caliente. En el centro del lago resplandecía la Flor de la esperanza.

Por fin apareció el hada madrina de Noemí, liberada del conjuro que le impuso la bruja.
Con su varita mágica, transportó a Noemí a una bella casa, donde le esperaban unos padres cariñosos.
A partir de ese día Noemí vivió feliz, rodeada por unos padres que se desvivieron por ella.
Y colorín, colorado este cuento se ha acabado.


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Aburrimiento


La lluvia cae sin cesar sobre el parque desolado del inmenso castillo. Los pájaros asustados se esconden debajo de los cobertizos y los cisnes blancos del estanque se refugian en una cabaña que el rey mandó construir para protegerlos.

Laura, la princesa, aburrida mira el paisaje gris que se extiende de su castillo hacia el infinito. Nada la distrae de su cansancio y de su aburrimiento. Sola, abandonada de todos inventa juegos y amigos que no acuden para distraerle. Qué largo y pesado es el día. No ocurre nada, no viene nadie para amenizarle las horas que se suceden unas tras de otras.

Laura cansada de estos momentos vacíos llama a sus criadas una por una para que le sugieran alguna distracción. Más las sirvientas, bostezando a cada instante, no tienen mejores ideas que su joven dueña. Enfurecida, Laura las despide, las castiga y les prohíbe hablar hasta que llegue la noche.

La princesita coge su espejo y mira su dulce rostro ensombrecido por el hastío. De repente, en el fondo del espejo, se enciende una llama ambarina que brilla como un diamante. La joven pasa sus dedos sobre la luz radiante que repentinamente le quema.

Será, piensa Laura, una ficción creada por el brujo del palacio que hoy también se aburre. Mas la luz brillante empieza a tener forma y sale del espejo, vagando por la habitación con gran estruendo. Al ruido caótico se une un fuerte perfume a fresas y frambuesas del bosque.

Laura, asustada, pide auxilio, pero ni los reyes, ni la servidumbre oyen sus gritos. La llama, presa de una risa inaguantable, le pregunta lo que le ocurre, impresionándole aún más.

Laura llora y pide clemencia a esta " cosa" que le provoca tanto terror. Por fin, la llama concluye con sus risas estrepitosas y voces ensordecedoras e indica a la princesa que no piensa causarle ningún daño. Le explica que es el reflejo de su propio aburrimiento. Muy cansada en el fondo del espejo quería hacer algo divertido que le cambiase las ideas y de paso alegrar a la princesita.

Todas las tensiones desaparecen y Laura, decide convertirse en la amiga de la llama. Tranquila y serena, la princesita cuenta su mal estar por este día lluvioso sin sorpresa y sin fin. La llama le aconseja que coja un libro de cuentos y lea algún párrafo con el fin de encontrar un remedio a esta situación.

Y Laura lee y lee más cuentos a la llama hasta que cae la noche. Sin darse cuenta, las horas han pasado hasta el anochecer y Laura no ve el tiempo pasar. Cuando, más tarde, la princesita se percata que no tiene la suficiente luz para seguir leyendo, advierte también que la llama del aburrimiento ha desaparecido y que está sola en su habitación.

Miles de luces iluminan el castillo. Se oyen por todas los lugares del palacio canciones de alegría y de felicidad.

Laura acaba de comprender el poder de la lectura. En unas pocas horas, ha dado la vuelta al mundo, ha conocido miles de amigos, ha descubierto valiosos tesoros. Gracias a los libros ha vencido al aburrimiento
.


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