Joan Lluís Montané
critica_jlmontane@franciscablazquez.net
Crítico de arte, miembro de las asociaciones: Associació Catalana de Critics d’Art, Asociación Madrileña de Críticos de Arte, Asociación Española de Críticos de Arte y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte.
Pertenece a la Asociación Iberoamericana de Periodistas Especializados y Técnicos.
Ha sido redactor- jefe de las revistas de arte españolas: Marte y Revistart. Asimismo ha coordinado el periódico de joyería Gold & Time, habiendo trabajado de redactor jefe del suplemento de diseño de la revista de joyería Gold &Time.
También ha sido director-delegado del prestigioso Grupo Dúplex en la capital de España, especializado en joyería, moda y diseño. Actualmente es coordinador de Guía de Arte en Madrid.
Escribe para Anuarios y revistas de arte de América, Asia y Europa. También para publicaciones científicas, gastronómicas, culturales y medios especializados en otros sectores. Ha editado diversas novelas cortas.
Publica el poemario ilustrado ‘Conversaciones paralelas’ en conjunto con el poeta Agustín García-Espina, entre otros libros.
Ha escrito más de 8.000 textos y críticas de arte. Asimismo ha sido seleccionado en la mayoría de Antologías Poéticas de Lord Byron Ediciones.
Actualmente desarrolla diversos proyectos literarios y artísticos en América, Europa y Asia relacionados con el arte actual.
Ha comisariado más de 400 exposiciones individuales y colectivas. Asimismo es el Comisario de la I Exposición Internacional Dolmen de Dalí.
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Luis Alarcón, de la elegancia y el mundo imaginado
La obra pictórica de Luis Alarcón se nutre de fantásticas temáticas, de elementos que son oníricos, pero también surreales, configurando varios mundos en un mismo mundo. Se trata de abrir varias ventanas para explicar diferentes cosas dentro de una misma composición. Esto, que aparentemente, es complejo, que puede parecer extraño, en el fondo, no es así, dado que se basa en la propia simbología de lo vertebrado.
Los diferentes mundos que muestra le ayudan a explicar la totalidad de la composición. Como en los sueños o en la creación automática hay influencias variadas de diversa procedencia, unir todos los aspectos de una misma composición supone tiempo, se realiza como si fuera un puzzle, abarcando zonas de la composición, deteniendo los instantes, hieratizando las actitudes. Todo ello para conseguir conjuntar momentos, escenas, temáticas, que contemplamos como si su movilidad hubiera desaparecido.
Se trata de momentos que se esfuman, que pretenden buscar lo interior, abandonando su materialidad, su expresividad y hasta su energía, para bucear en el aspecto intrínseco de cada zona de su composición con las máximas garantías de neutralidad.
La suma de todas estas composiciones dentro de la gran composición central fomenta un planteamiento que, sin querer ser geométrico, se nutre de una cierta delimitación por zonas, unas veces por la acción del propio dibujo, otras por la estructuración cromática de la composición y otras debido a la incidencia del color y su particular manera de posicionarse en la misma.
Hay, pues, una predisposición hacia la estructuración compositiva que se orienta a partir de un diálogo profundo, de un compromiso de lo no existente, de materializarse, de dejar de ser un simple anhelo para convertirse en pintura que supera la literatura, que vence a la narración y se sumerge en la creación plástica más directa.
Es la lucha del artista para vencer el misterio que lo atenaza y presentar una exhibición de construcción temática, con elementos y símbolos, que no renuncia a nada.
Misterio, instantes congelados, momentos sumidos en una voluntariosa facilidad en exhibir una idea de la fantasía disociando las fuentes de procedencia.
Personajes que están ‘ausentes’, volando o con los pies en el suelo, seres que intentan subir la escalera imaginaria a ninguna parte, humos, gente peleando, campos, arco iris, casas, urbes, primeros planos, planos generales, fragmentos de tierras, paisajes que se escudan en su propia narración pictórica.
Mundo de infancia, personajes que son extraños, especiales, que pueden ser nuestra conciencia, la conciencia del artista.
Disfraz, conjunto de disfraces, bucear en la historia personal, en la biografía que intentamos escribir de nuevo. Es el buscar, el hallar, el acontecer, el fomentar y el anhelar.
Existe voluntad de ver las cosas con una claridad mediterránea, o a través de una posición totalmente caribeña, brutal, pero, también escenográfica, metafísica y sensible, surgida de las brumas de los bosques ingleses o de la selva del Amazonas...
Constatamos sensibilidad en la sensualidad de sus personajes. Hay verdad en lo complejo. Contemplamos la vertebración delicada del paradigma que se repite a lo largo de su producción.
Construye un mundo infantil, inocente, casi naïf, para, luego recrearse en su complejidad. ¿Es qué lo sencillo, lo simple, la inocencia, son complejos?... ¿Hasta qué punto la vida es inocencia y verdad a la vez?.
La cuestión es que la obra del creador plástico peruano se caracteriza por su elegancia de planteamientos, gracias a su gran vertebración figurativa, que, luego, se convierte en una obra de evocaciones oníricas, que viaja a través de las antesalas de la mente, para posicionarse, a partir de ventanas y puertas imaginadas, volcando la belleza de los mundos entrecruzados, que, a veces, se confunden con el nuestro.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
IFLAC España
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